Si usas Claude todos los días, seguro conoces esta rutina: abres un chat nuevo y vuelves a explicar quién eres, en qué estás trabajando, qué archivos importan. Cada conversación empieza de cero.
Eso no es una limitación de la IA. Es que casi nadie usa la función que existe justo para evitarlo: los Proyectos.
Un Proyecto en Claude es un espacio de trabajo persistente. Subes tus documentos de referencia una sola vez, defines instrucciones fijas — tono, rol, reglas — y cada chat nuevo dentro de ese Proyecto arranca ya con todo ese contexto cargado.
Si vuelves al mismo tema, cliente o formato más de dos o tres veces, ese trabajo merece su propio Proyecto.
Lo que no se ve a simple vista: cuando subes más documentos de los que caben en el contexto normal de una conversación, Claude activa automáticamente una búsqueda tipo RAG. En lugar de cargar todo en cada respuesta, busca y recupera solo las partes relevantes para tu pregunta — y eso expande la capacidad real de un Proyecto hasta 10 veces, sin que configures nada manualmente.
"Un Proyecto no ahorra tiempo por magia.
Lo ahorra porque dejas de repetirte a ti mismo."
No todo necesita un Proyecto. Si es una consulta puntual, sin continuidad, un chat normal es suficiente — crear un espacio nuevo sería más organización de la que el problema pide.
Por defecto, todo lo que subes a un Proyecto queda privado. Solo tú lo ves, salvo que decidas compartirlo.
Yo tengo un Proyecto por cada línea de trabajo: uno para el podcast, otro para las propuestas de certificación, otro para el contenido de LinkedIn. Cada uno con sus propios archivos y su propio tono. Cuando abro un chat nuevo dentro de cualquiera de ellos, no explico nada — ya sabe con qué está trabajando.
Configurar bien esta capa no es un detalle técnico. Es la diferencia entre usar IA con criterio o reconstruir el mismo contexto cien veces.
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